Cuando mis días son oscuros, él está para arrancarme una sonrisa. No es de muchas palabras, pero su mirada puede calmarme, contagiarme de la paz más infinita que existe. Dicen que las mentiras son malas, pero quizá él haya sido la mejor que he dicho en mi vida. Hoy hablaré de Rocco; mi mejor amigo, compañero de caminatas nocturnas y noches en vela.
Como quizá ya te hayas dado cuenta, Rocco es mi perro. Tiene seis años, pero sigue siendo un cachorro por dentro: juguetón, alegre y bonachón. Pero para que pueda llegar a mi vida, tuve que crear una situación alterna, sostener una mentira por muchos meses, incluso llegándomela a creer un poco. Para no alargar demasiado esa parte de la historia lo resumiré de la siguiente manera: aún vivía en la casa de mis abuelos y ellos no querían tener mascotas. Les dije que había ganado a Rocco (un pastor alemán de 3 meses) en un sorteo y que solo lo tendría hasta buscarle un hogar. Yo en aquel momento no estaba pasando por una buena situación económica; y decirle a mi abuela que tendría un perro de raza alemana que podría vender para ganar algo de dinero, por más frío que suene, la animó a aceptar para apoyarme. Yo sabía que no daría en adopción a Rocco y mucho menos lo vendería; había llegado para quedarse, de eso no había duda.
Era de esperarse que Rocco se ganara en poco tiempo el cariño y simpatía de todos. Cuando me sentí seguro, confesé la verdad, obteniendo una risa burlona de mi abuela (creo que no logré engañar a nadie). Rocco ha estado conmigo mientras vivía con mis abuelos y mi madre, en mi primera mudanza con Tefa arriba de la casa de mis abuelos, en la compra de nuestro primer departamento y en el del segundo, con el que al fin logramos tener el espacio ideal para él en casa; aunque sinceramente Rocco está donde estemos Tefa, Masha y yo, así sea en el recoveco más incómodo, con tal de estar juntos, él estará allí. ¡Cierto! Masha es nuestra gata, pero de ella hablaré en otra historia.
¿Por qué Rocco es especial para mí? Es una pregunta que solo los que han amado a una mascota quizá puedan contestarla a fondo. Rocco es mi lugar seguro, aunque de afuera pareciese que soy yo el que hace todo por él: lo alimenta, lo saca a pasear, lo cuida; es él el que le ha aportado más. Rocco ha sido principalmente la razón por la que he podido aguantar por cuatro años un trabajo totalmente remoto —ojo, no busco quejarme ni ser poco agradecido con mi empleo— pero realmente no considero que sea fácil trabajar 100% sin interacción real con otras personas; gracias a Rocco he tenido a un compañero fiel que me ha permitido enfocarme cada vez que me he sentido perdido; que cuando he pasado por un día difícil, su mirada acogedora y el simple hecho de que se echara a mi lado me hacía reconfortarme.
Rocco me ha enseñado a ser más humano y que muchas veces no son necesarias tantas palabras, sino darnos un abrazo sin miedo a demostrar lo que sentimos. Rocco me ha hecho dar cuenta que la vida no se trata de esperar a que el tesoro anhelado se aparezca delante de nosotros para recién ser felices, que en lo más sencillo está el gusto, que no importa que todos los días salgamos a caminar a la misma hora, hay que emocionarnos igual como si se tratase de la primera vez.
Cuando queremos a alguien no andamos pensando en el tiempo ni en que los años pasan demasiado rápido; pero estoy seguro de que cuando amamos a una mascota o hemos visto partir a alguna, es inevitable que alguna vez venga ese pensamiento a nuestra cabeza. Es injusto, lo sé, pero el tiempo con nuestros amigos de cuatro patas es corto a comparación del que compartiremos con otros compañeros humanos. Trato de no gastar mi mente mucho en eso, pero no voy a negar que me aterra que ese día llegue; debo admitir que no estoy listo y que posiblemente jamás lo esté. Pero también sé que el tiempo que sea, lo disfrutaremos juntos e intentaré contagiarme cada vez más de su energía, de su capacidad por disfrutar la vida como si todo fuera una sorpresa. Sé que hay temas de espacio y presupuesto que considerar primero, y es totalmente entendible; pero les recomiendo a todas las personas que puedan vivir de forma responsable con una mascota, que lo hagan. ¿Un perro o un gato? Ya va a depender de tu personalidad; pero una mascota no solo te ayudará a ser más responsable, sino a entenderte más como persona y ver otra capa distinta de amor. Pueden decir muchas cosas o existir teorías científicas aguafiestas que quieran justificar la relación entre una persona y un animal; pero yo estoy seguro de que, así como nosotros podemos llegar a amarlos, ellos nos aman de una forma única e incondicional.