Debería existir un libro con los secretos de la vida. Simple, naces y el doctor te deja el manual bajo el brazo. Las fijas para el examen al menos. Bueno, sería hermosamente más fácil. Pero la verdad es que la vida no viene con instrucciones. Vivir es instintivo, pero por alguna razón, hemos aprendido a domesticar el cerebro al punto de llegar a nublar nuestra propia felicidad. Somos esclavos de nosotros mismos.
Antes de que sigas leyendo, no quiero generar falsas expectativas, pero este texto no logrará responder a la pregunta del título. No existe una sola forma de vivir la vida. Pero podemos reflexionar juntos sobre cómo darnos esa valentía necesaria para luchar por nuestros sueños, por más imposibles que parezcan. Quizá hayas leído o visto algún video donde alguien menciona que para alcanzar el “éxito” hay que arriesgarse. Pongo la palabra éxito entre comillas por una razón muy importante: “El éxito es subjetivo”. Tomarte un café por la mañana sin que nadie te joda, podría ser para ti la representación absoluta de haberlo logrado todo; obviamente, cada uno tiene sus propios anhelos y formas de ver sus metas a futuro. Lo que intento decirte es que no podemos condicionarnos a sentirnos bien solamente si alcanzamos algo determinado. Por alguna razón el cerebro no llega a comprender muy bien esa indicación, deseando cada vez más. Si te dices a ti mismo que cuando ganes la lotería serás la persona más feliz del mundo, te apuesto ese mismo boleto, que cuando llegue ese momento, sentirás que algo falta. Te sentirás incompleto y entrarás a una carrera infinita contra tu felicidad.
¿Entonces qué hacemos? Lo primero, dejar de cuestionarse mucho. La vida es muy corta como para estar respondiendo miles de preguntas existenciales. La vida no se comprende, se disfruta. Deja de intentar buscarle una razón a algo que no la tiene. Nadie tiene una misión desde su nacimiento. Si quieres comprarte la teoría de que hay elegidos y que posiblemente seas el próximo mesías, está bien…pero no lo recomiendo. Ojo, no pretendo chocar con ninguna postura religiosa. Solo le doy un valor agregado, creo que los héroes se forman, que no vienen al mundo con ese destino impreso. No tienes que satisfacer a nadie. Pero cuidado, tampoco deberías ser un rufián. La libertad es un concepto que no todos entienden de forma correcta, no solo es hacer lo que a uno le da la gana, sino desde el respeto y la tolerancia, poder tomar la decisión que se crea más favorable. Aprende a vivir en paz, no te quiero vender la idea de felicidad absoluta; llora si es que así lo crees, ten un día de mierda…no pasa nada. Pero levántate, porque depende solo de ti. La suerte es una forma divertida para referirse a la perseverancia.
La vida es incierta. No existen las mismas oportunidades para todos. Hay que aceptarlo sin hacer hígado o crear resentimiento. Pero si en algo puede que coincidan todos los caminos es en sentir paz. Sí, realmente no existe una meta absoluta o un número mágico que alcanzar en la cuenta bancaria. Sentir paz contigo mismo, con mucho, con poco, es para mí la mejor forma de disfrutar la vida. No es fácil de lograrlo, porque siempre tendrás al mundo diciéndote cómo hacer las cosas o hasta dónde debes de llegar. Ignora todo lo que no te ayude a tener tranquilidad. No te compares, no intentes ganar una carrera infinita. Y si tienes un perfil competitivo, pues que sea contigo mismo, sé una mejor versión de ti siempre. No esperes un premio por hacer las cosas bien, ya te lo voy adelantando. No esperes que te paguen con la misma moneda. Y mucho menos, no esperes a que algo o alguien te solucione tus problemas. Respeta a los demás e intenta encontrar tu camino. Créeme, la satisfacción no se encuentra realmente al llegar a la meta, sino en correr ese maratón dándolo todo. Sea cual sea tu sueño, cuando lo alcances seguramente te sentirás genial, pero lo mejor es el proceso que sigues para llegar a él, así que disfrútalo. Ten pasión por la vida, por las cosas buenas, por las malas. Escribe tu historia al estilo que más te provoque. No existe realmente obstáculo lo suficientemente grande para evitar que puedas alcanzar lo que te propongas. Pero recuerda, no busques el resultado de otros para creer que has logrado algo. Ten el tuyo, así, solo así, podrás disfrutarlo de verdad.