Hasta que la muerte nos separe

Compartir

Seguramente has escuchado el dicho “Hasta que la muerte nos separe”: No falta en las bodas y considero que es la línea más emotiva que se dice allí. He conocido parejas maravillosas dispuestas a cumplir con esa frase a rajatabla; y otras, que lastimosamente luego de algunos años de decirla con ojos de amor: se separan. ¿Es fácil mantener una relación? No, definitivamente no lo es. ¿Hay algún secreto? Pues, al menos en mi experiencia, creo que no hay ni siquiera una receta mágica que pueda garantizar el éxito. Pero, hay ciertas acciones que pueden llevar a una vida feliz de pareja. Pero lo primero es preguntarte si realmente estás dispuesto o dispuesta a vivir una vida de a dos. No a todos les funciona. Y no tiene nada de malo. Es cuestión de elegir y ser sinceros con uno mismo. Identificar cómo es que queremos vivir.

El amor no es suerte. Empecemos por ahí. Por favor, no esperes que alguien llegue un miércoles cualquier a cambiarte la vida. Eso solo será una ilusión pasajera y terminará tarde o temprano. El amor es trabajo constante y ganas. Aquí una frase que me gusta usar como advertencia: “el amor no es sacrificio”. Muchos piensan que para tener una relación sana hay que sacrificar algunas cosas. Pero el concepto de ese término genera resentimiento. Yo prefiero llamarlo “Inversión”. No sacrificas tu tiempo o algunas cosas por la persona que amas, lo que verdaderamente haces es decidir invertir en tu relación porque te nace hacerlo en ese momento. Hago énfasis en “en ese momento” porque si queremos tener una relación larga y sana, no podemos esperar que sigamos siendo las mismas personas por siempre. Hay etapas para todo. Y no es novedad que las parejas que mejor se llevan es porque ambas cuentan con pasatiempos que pueden compartir, pero que también pueden hacer por sí solos. Es importante que cada persona tenga su espacio y su momento. Tener una pareja no significa ser su sombra.

El amor no sana nada. Controversial, pero cierto. Simple: si tienes una dolencia, anda al médico. Lo que intento decir es que no nos esperancemos en que nuestra pareja tenga la obligación de llenar nuestros vacíos. Ese pensamiento es egoísta y erróneo. Uno debe estar bien para poder amar bien. Apoyar a tu pareja en un momento difícil no es lo mismo que ser el guardián del otro. Sentirte seguro con la persona que amas no implica percibirte desprotegido sin ella.

Es muy probable que la mayoría al casarse o al tener una relación seria, tenga la perspectiva de compartir el resto de su vida con esa persona; y la ilusión puede ser engañosa (cuando nos hace creer que todo se va a acomodar como queremos sin que hagamos un mayor esfuerzo). Como ya lo había dicho, no es que se pueda realmente idear un plan infalible que garantice el éxito de una relación, pero para mí sí hay un cimiento claro: “decisión”. Pero cuidado, no confundamos obligación con decisión. No tenemos que permanecer al lado de una persona que no queremos por la pereza de separarnos, por miedo al qué dirán o lo que fuese. Si seguimos al lado de alguien es porque nos haces, nos mueve y decidimos de forma convincente hacerlo. Es bueno que sepas las razones que te hacen querer estar al lado de esa persona especial, que las identifiques, que duermas sabiendo qué es lo que te permite cerrar los ojos de forma cómoda. El amor es una reafirmación constante. Es evaluarnos todo el tiempo e identificar cómo es que nos sentimos. El amor no es egoísta. Pero tampoco es dejar de pensar en uno mismo. Las relaciones que perduran en el tiempo son las que han aprendido a caminar de la mano sin estorbar el paso del otro. Son dos piezas de rompecabezas que a pesar de que el tiempo haya cambiado sus formas, vuelven a encajar perfecto.

Autor

4 respuestas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *