Compartir

Hablar y escribir de él es difícil. Quizá sea porque sigue siendo un misterio para mí. Es muy posible que en mi cabeza no viva la verdadera versión de ese hombre. Mi padre murió sin que lo pudiera llegar a conocer, sin que siquiera él supiese cuál es mi comida favorita. Mi padre murió sin despedirnos. Mi padre murió sin que realmente pudiera llegar a quererlo.

La relación padre e hijo, aunque muchos no se atrevan siquiera a verbalizarlo, es complicada. Sé que la fachada de familia perfecta es atractiva, pero la verdad es que los padres se cansan de sus hijos, y los hijos de los padres. No hay historia perfecta. Ni la relación más armoniosa se salva de las cicatrices. En mi caso, tuvo que morir mi padre para poder canalizar realmente mis emociones. Llegar al punto de mirarme al espejo, verme parecido a él y querer romperlo. No ha sido fácil reconciliarme con él a estas alturas. Nunca he sido muy creyente de que luego de la vida hay algo más, pero hice mis intentos; le pedí que si podía oírme en el otro mundo me mandase una señal, la que sea. Silencio absoluto: “El número al que usted ha llamado, no existe”. Así como esperé diecinueve años para verlo en vida, quizá deba tener la misma paciencia ahora.

Cuando mi padre murió aprendí a ser hermano a mis treinta años. Sabía que él tenía otros hijos, pero la verdad nunca le interesó mucho que nos conociésemos. Es inexplicable, aunque les llevo varios años a mis hermanos, la conexión entre nosotros es casi esotérica, inexplicable. No hubo necesidad de largas pláticas para ponernos al día. Bastó con ir a una cafetería y darnos cuenta de que, aunque no habíamos compartido antes, teníamos mucho en común. Desde los gustos hasta la forma de hablar. La sangre es la sangre como se dice. Me da gusto tener una relación cada vez más cercana con mis hermanos. Espero encontrar en mí las herramientas para seguir formando lazos. La pelota está totalmente en mi cancha.

Mi mayor problema con mi padre es que no lo conozco, y que lastimosamente, mis hermanos tampoco a él realmente. No sé si fue una buena o una mala persona. Lo vi cuando tenía tres años, no lo volví a ver hasta que cumplí veintiuno. Luego de eso, solo una vez en cada uno de mis cumpleaños. No sé si se sentía orgulloso de mí. Cuando murió hablé con sus hermanos y me dijeron que siempre me tenía presente, pero cuando luego ellos se portaron de forma villanesca y egoísta por el interés de los bienes de mi papá; sentí que era palabrería todo lo bueno que me decían. Quizá ellos no se dieron cuenta, pero al actuar como lo hicieron conmigo y mis hermanos, presionaran una y otra vez una herida sangrante. Es como si quisieran que me quedase claro de que nunca le importé a mi padre.

El tiempo, no necesariamente sana las heridas. Te ayuda a ocultarlas, eso sí. De mi parte, creo que seguir formando un vínculo con mis hermanos es quizá la mejor forma de darle paz a mi papá. No siento amor por mi padre, y no por el simple hecho de que haya sido mi progenitor estoy en la obligación de quererlo. El amor se gana, no es gratis. Pero puedo trabajar en mí para no guardar ningún rencor en mi corazón, velar por sus demás hijos y guiarlos lo mejor que pueda.

Perdón papá si no puedo escribirte algo más bonito. Pero escribir de ti ya es bastante. Me hubiese gustado haberte dicho lo que sentía, pero admito que también me acobardé y evité enfrentarte. Quizá fue lo mejor. Te fuiste de este mundo sin que te reprochara el hecho de no haber estado para mí por casi veinte años. Y si eso le da descanso a tu alma, está perfecto. Seguiré esforzándome por ser una buena persona. Cuando yo sea padre, seguramente también cometeré muchos errores. Pero hay uno en particular que gracias a ti sé que no repetiré. Estaré siempre para mi hijo. No lo haré perfecto, pero allí estaré sin perderme ningún detalle de él. Descansa en paz, papá, lo que no hiciste en vida que no te persiga ahora.

Autor

4 respuestas

  1. Mis felicitaciones por comentar analíticamente un problema personal , es también de cientos de millones de seres humanos en nuestro Planeta. Es muy doloroso y traumatico pasar esos momentos inevitables. Creo que las autoridades gubernamentales en sus programas de educación y salud deberían fomentar espacios exigidos de orientación en todos los niveles sociales, para evitar o corregir conductas en su desarrollo emocional de las personas para llevar una vida llena de Armonía Emocional.

    1. Gracias por compartir un relato tan personal Jhonnattan. Me sentí identificado, conmovido y enganchado en varias líneas. Si no es atrevimiento pedírtelo me gustaría leer más.

  2. Es sano expresar tu sentir, porque puede resultar más contraproducente guardartelo.
    También es sanador que una vez expresada tu emoción seas capaz de perdonar a quien te hizo daño, el perdón te va a beneficiar más a ti que a quien te lastimó.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *