Puedes leer el segundo capítulo aquí: Ella no es mi madre – Capítulo II
El dolor se fue a los pocos segundos; fueron varias puñaladas, que ni tiempo le dio a mi cuerpo asimilarlas por completo. Lo único que tenía claro era que estaba agonizando frente a un ser demoniaco.
Recuerdo oscuro
Tenía cinco años y Lorena dos; dormíamos en el mismo cuarto, la casa de mi abuela era pequeña y no andábamos muy bien de dinero como para mudarnos. Baasa era extraña, no era la típica abuela cariñosa; era sombría, apenas y me dirigía la palabra. Sentía odio en ella; me miraba con desprecio, como si algo en mí estuviese podrido. No recuerdo los detalles, solo que escuché un ruido en la noche, abrí los ojos confundidos y al prender mi lamparita de estrella que tenía en mi cómoda, me topé con la mirada desquiciada de mi abuela; sosteniendo un cuchillo y riendo con demencia. Mi mamá entró a tiempo a la habitación e impidió que mi abuela me asesinara. Luchó con ella…no recuerdo más; solo que mi abuela murió esa noche. O al menos, eso es lo que pensaba.
Ella es mi madre
Mi mamá soltó el cuchillo como si le quemara. Su rostro cambió, podía reconocerla, no pude evitar sonreír. Me alegraba volver a ver su semblante, aunque aterrorizada por tener las manos llenas de mi sangre, en sus ojos sabía que me reconocía.
—¡Mamá qué has hecho! —gritó Lorena apenas entró a la casa. Sabía que no me dejaría solo, que vendría para apoyarme con mamá.
—No lo sé, hija, todo es muy confuso. ¡No sé qué ha pasado! ¡Ayuda, por favor! ¡Ayúdanos! ¡Salva a Arthur! —lloró mi madre desconsolada, fuera de sí. Veía borroso y los párpados me pesaban. Sentí frío y paz de volver a ver a mi madre. Hace mucho tiempo que no era ella misma. Ya no me quedaban fuerzas, todo se iba desvaneciendo lentamente frente a mí.
Padre
Apenas abrí los ojos Valeria se puso a llorar, me abrazó con fuerza. Había estado en coma por dos meses. Mi madre está detenida por intento de homicidio.
Afortunadamente me perdí las primeras semanas donde la notica era la comidilla de todos; ahora ya nadie habla del tema. Nunca he sido de muchos amigos, así que de los pocos que tengo, solo dos realmente vinieron a verme. Los doctores dicen que pronto podré dejar el hospital, que saldré bien librado; ha sido un milagro. Le dije a Valeria y a las autoridades que no tenía recuerdo alguno de esa noche, obviamente mentí. Pero en el fondo la verdad era imposible de explicar. Mi mamá sí me había apuñalado, pero en el fondo era inocente. Su cuerpo actuó dominado por un ser demoniaco. Un ser lleno de venganza. Siempre le he ocultado a Lorena la verdad, incluso yo mismo me he hecho el de la vista gorda por muchos años; pero el odio de mi abuela hacia mí tiene una razón: mi abuelo y mi padre son la misma persona.
Puedes leer el primer capítulo aquí: Ella no es mi madre – Capítulo I